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Edificabilidad, ocupación y retranqueos: qué puedes construir de verdad
Tres parámetros deciden qué casa cabe en tu parcela. Explicamos cómo se combinan y por qué la superficie del terreno dice menos de lo que parece.

Dos parcelas de 600 metros cuadrados en municipios distintos pueden admitir casas completamente diferentes. La superficie del terreno es el dato que primero se mira y el que menos determina.
Lo que decide qué casa cabe son tres parámetros que actúan a la vez, y que hay que cruzar antes de dibujar nada.
La respuesta corta
Edificabilidad dice cuánto puedes construir en total. Ocupación dice cuánto puede tocar el suelo. Retranqueos dicen dónde. El más restrictivo de los tres manda, y no siempre es el que uno espera.
Edificabilidad: el techo total
Es la superficie construida máxima. Puede venir expresada como coeficiente (m² de techo por cada m² de suelo) o como superficie absoluta asignada a la parcela.
Una parcela de 600 m² con coeficiente 0,5 da 300 m² construibles. Parece sencillo, y lo complicado está en el detalle: qué computa.
Cada plan decide si computan los porches cubiertos, los sótanos, los garajes, los espacios bajo cubierta con altura inferior a cierto umbral, los aleros o los cuerpos volados. Un sótano que no computa puede darte 80 m² adicionales de almacén, instalaciones o sala; un porche que sí computa te está gastando metros de salón.
Esta es la primera pregunta técnica que hay que hacerle al ayuntamiento o al arquitecto, y la que más frecuentemente se descubre tarde.
Ocupación: la huella
Es el porcentaje de parcela que puede ocupar la proyección horizontal de la edificación. Con 600 m² y ocupación del 30%, la huella máxima son 180 m².
El cruce con la edificabilidad es inmediato y decisivo: si puedes construir 300 m² y solo puedes apoyar 180, necesitas dos plantas por fuerza. Si querías una casa de una sola planta, esa parcela no te sirve para el programa que tenías pensado, por muy grande que sea.
Al revés también ocurre. Una parcela con ocupación generosa y edificabilidad ajustada permite una casa extendida y baja, pero no permite mucha superficie: hay que elegir entre volumen y reparto.
Retranqueos: dónde puede ir
Son las distancias mínimas obligatorias desde la edificación a los linderos (frontal a la calle, laterales, fondo). Son el parámetro que más gente subestima porque no resta metros, sino que recorta la forma.
Un ejemplo que se entiende solo. Parcela de 15 metros de frente por 40 de fondo: 600 m². Retranqueos de 3 metros a ambos laterales. La banda edificable pasa a tener 9 metros de ancho. Con eso, una casa de dos crujías con pasillo central se queda muy justa, y la orientación de las estancias queda casi decidida por la geometría antes de que intervenga ningún criterio de diseño.
Cambia la misma superficie a una parcela de 24 × 25 metros y con los mismos retranqueos tienes 18 metros de ancho útil. Otra casa completamente distinta con idéntica superficie de parcela y de edificabilidad.
Por eso la proporción de la parcela importa tanto como su tamaño, y por eso conviene mirar la geometría en el plano antes de visitarla.
Los parámetros que se olvidan
Altura reguladora y número de plantas. Suelen ir en pareja. Si el plan permite dos plantas pero limita la altura a 7 metros a cornisa, condiciona los cantos de forjado y la altura libre interior, sobre todo si quieres techos altos en planta baja.
Separación entre edificaciones. Aplicable si hay más de un volumen o si hay construcciones auxiliares.
Parcela mínima y frente mínimo. No afectan a lo que construyes sino a si puedes construir. Merece la pena verificarlos incluso en parcelas aparentemente holgadas, porque las parcelas con formas irregulares a veces incumplen el frente.
Afecciones sectoriales. Una carretera, un cauce o una línea eléctrica imponen sus propias distancias, que se suman a las municipales. Pueden inutilizar una franja de parcela entera.
Cómo hacer el cálculo tú
Con la ficha urbanística delante:
- Multiplica superficie de parcela por el coeficiente de edificabilidad → techo máximo.
- Multiplica superficie de parcela por el porcentaje de ocupación → huella máxima.
- Dibuja la parcela a escala y traza los retranqueos hacia dentro → huella real disponible, que será igual o menor que la anterior.
- Divide el techo máximo entre la huella real → plantas necesarias.
- Compara el resultado con la altura permitida.
Si en el paso 4 te sale un número mayor que las plantas permitidas, no puedes agotar la edificabilidad. Es una situación más común de lo que parece, y significa que estás pagando metros de papel que no vas a poder construir.
Este cálculo es exactamente lo que hace el configurador a partir de una referencia catastral, si prefieres verlo resuelto antes de hacerlo a mano.
Qué hacer con el resultado
El resultado de este ejercicio no es un plano, es un marco. Dentro de él caben muchas casas distintas, y ahí es donde empieza el trabajo de proyecto: cómo se orienta, cómo se reparte el programa entre plantas, dónde se abre y dónde se cierra.
Lo que no se puede hacer es al revés: diseñar la casa y después buscar dónde encaja. Sale caro en rediseños y a veces sale imposible.
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