Inicio › Blog › Coste y plazos
Qué es el PEM y por qué determina tasas, honorarios e impuestos
El presupuesto de ejecución material es la cifra de la que cuelgan tasas, impuestos y honorarios. Qué es exactamente, qué incluye y qué no, y por qué conviene entenderlo.

Hay una sigla que aparece una y otra vez en cuanto empiezas a moverte en una obra: PEM. Y de esa cifra cuelgan cosas que pagas de verdad: las tasas de licencia, el impuesto de construcciones, buena parte de los honorarios técnicos. Entenderla evita sorpresas y ayuda a leer un presupuesto con criterio.
Qué es el PEM
PEM son las siglas de presupuesto de ejecución material. Es el coste de construir la obra en términos de materiales y mano de obra, partida a partida, sin incluir el beneficio de la empresa constructora ni los impuestos.
Dicho de otro modo: es lo que cuesta físicamente levantar la casa (el hormigón, los ladrillos, las horas de los oficios, la maquinaria) antes de que nadie añada su margen ni Hacienda lo suyo.
Es una cifra técnica, calculada por el proyectista a partir de las mediciones del proyecto, y es la base sobre la que se construye todo lo demás.
Del PEM al precio que pagas
El PEM no es lo que pagas a la constructora. Sobre él se van sumando conceptos hasta llegar al coste real:
PEM (materiales + mano de obra) + gastos generales de la empresa constructora (su estructura, seguros, dirección de obra por su parte) + beneficio industrial de la constructora = PEC, presupuesto de ejecución por contrata + IVA = lo que pagas a la constructora
Los gastos generales y el beneficio industrial se expresan como porcentajes sobre el PEM. En contratación pública se usan porcentajes de referencia conocidos; en obra privada se negocian, pero la lógica es la misma. Por eso el PEM es el punto de partida: sobre él se calcula casi todo.
Por qué te importa tanto esta cifra
Porque de ella dependen pagos reales que no van a la constructora:
El ICIO, el impuesto sobre construcciones, instalaciones y obras, se calcula sobre el coste real y efectivo de la obra, que se toma a partir del presupuesto. El tipo lo fija cada ayuntamiento dentro del máximo legal, así que varía de un municipio a otro. Sobre un PEM elevado, el ICIO es una cantidad apreciable.
La tasa por licencia urbanística, que muchos ayuntamientos calculan también como porcentaje del presupuesto.
Los honorarios técnicos, que tradicionalmente se han referenciado al PEM (aunque hoy muchos profesionales trabajan a precio cerrado o por otros criterios, el PEM sigue siendo una referencia habitual).
El seguro decenal, cuando se contrata, se dimensiona en relación al coste de la obra.
Es decir, la misma cifra que sirve para presupuestar la construcción sirve para calcular varios de los costes que la rodean. Un PEM más alto no solo significa una casa más cara de construir: significa más impuestos, más tasas y más honorarios.
El PEM del proyecto y el coste real
Aquí conviene una advertencia. El PEM que figura en el proyecto es una estimación técnica, calculada con precios de referencia. El coste real de la obra (lo que finalmente cuesta construirla) puede diferir, hacia arriba o hacia abajo, según cómo se contrate, cómo evolucionen los precios de materiales y qué imprevistos aparezcan.
Esto tiene una consecuencia práctica: no conviene confundir el PEM del proyecto con «lo que me va a costar la casa». El PEM es una parte de la ecuación y una referencia fiscal, no el precio final que pagarás por tener la vivienda terminada y habitable. Ese precio incluye además el suelo, los honorarios, los impuestos, las acometidas, la urbanización de la parcela y el equipamiento.
Cuidado con el PEM artificialmente bajo
Como del PEM dependen impuestos y tasas, existe la tentación de declarar un presupuesto bajo para pagar menos. Es una mala idea por dos razones.
La primera es que los ayuntamientos pueden comprobar el coste real efectivo de la obra y regularizar el ICIO al alza si el declarado se queda corto, así que el ahorro es a menudo temporal.
La segunda, más importante para ti: un PEM irrealmente bajo suele ir de la mano de un presupuesto que ha «olvidado» partidas o ha supuesto calidades por debajo de lo que quieres. Ese hueco no desaparece: reaparece durante la obra como sobrecoste. Un presupuesto realista, aunque implique pagar algo más de impuestos, te protege de la sorpresa.
Cómo usar esto al leer un presupuesto
Tres comprobaciones útiles:
- Identifica si la cifra que te dan es PEM, PEC o precio con IVA. Comparar un PEM de una oferta con un PEC de otra es comparar cosas distintas, y la diferencia es de dos dígitos porcentuales.
- Verifica que el presupuesto tenga mediciones detrás, no un total a tanto alzado. Un PEM sin mediciones es una estimación gruesa que se moverá.
- Recuerda sumar mentalmente lo que el PEM no incluye: impuestos, tasas, honorarios, y todo lo que queda fuera de la construcción propiamente dicha.
En resumen
El PEM es la cifra técnica del coste de construir, y la base sobre la que se calculan impuestos, tasas y honorarios. No es el precio final de tu casa, pero es el número del que todo lo demás depende. Entenderlo te permite leer presupuestos con criterio, comparar ofertas de igual a igual y anticipar los costes que rodean a la obra en lugar de descubrirlos con la licencia en la mano.
Configura tu casa
Configura tu casa
Personal Builder


