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Aerotermia, fotovoltaica y ACS: qué instalar y en qué orden

Las instalaciones que definen el consumo de la casa. Qué hace cada una, cómo se combinan y por qué el orden correcto empieza por la envolvente.

4 min de lectura

Cubierta de vivienda unifamiliar contemporánea con paneles fotovoltaicos integrados y unidad exterior de aerotermia en zona técnica, cielo despejado

Aerotermia, fotovoltaica, agua caliente sanitaria: son las instalaciones que definen cuánto va a consumir la casa y con qué fuente. Se habla mucho de ellas y a veces se ponen en el orden equivocado, gastando en equipos potentes para compensar una casa que pierde energía por todas partes.

El orden correcto empieza antes de las máquinas.

El principio que ordena todo: primero la envolvente

Antes de decidir ninguna instalación, hay una jerarquía que ahorra dinero:

  1. Reducir la demanda con una buena envolvente. Una casa bien aislada necesita muy poca energía para climatizarse.
  2. Cubrir esa demanda reducida con instalaciones eficientes.
  3. Generar parte de esa energía con renovables.

El error frecuente es saltarse el paso 1 e intentar compensar una casa mal aislada con una instalación sobredimensionada. Es como calentar una habitación con la ventana abierta poniendo una estufa más grande: funciona, pero se paga cada mes para siempre. Un euro en aislamiento rinde más que un euro en potencia de máquina.

Con eso claro, veamos cada instalación.

Aerotermia

Es hoy el sistema de referencia para climatización y agua caliente en vivienda. Una bomba de calor que extrae energía del aire exterior (incluso frío) y la usa para calefacción en invierno, refrigeración en verano y producción de agua caliente sanitaria.

Por qué se ha impuesto:

  • Eficiencia alta. Por cada unidad de electricidad que consume, entrega varias de calor, porque no genera el calor sino que lo traslada. Esa es su ventaja frente a sistemas que queman combustible o que calientan por resistencia.
  • Tres funciones en un equipo: calefacción, refrigeración y agua caliente.
  • Sin combustión. No hay gas, ni depósito, ni humos, ni las revisiones y riesgos asociados. Simplifica la casa y elimina una acometida.
  • Combina muy bien con suelo radiante, que trabaja a temperaturas suaves y aprovecha al máximo la eficiencia de la aerotermia, dando un confort muy uniforme.

A tener en cuenta: requiere una unidad exterior, que hay que ubicar bien por estética y por ruido. Y su rendimiento depende del clima: en zonas muy frías baja algo, aunque los equipos actuales funcionan bien en la mayor parte de España.

Fotovoltaica

Paneles que convierten la luz solar en electricidad. Con una casa que funciona con aerotermia (es decir, eléctricamente), la fotovoltaica cierra el círculo: produce parte de la electricidad que la casa consume.

Lo que aporta:

  • Reduce la factura eléctrica, autoconsumiendo lo que se produce.
  • Se combina especialmente bien con la aerotermia, porque alimenta con sol el sistema que climatiza la casa.
  • Los excedentes que no se consumen pueden compensarse o, con baterías, almacenarse para usarlos cuando no hay sol.

A decidir: la potencia a instalar, en función del consumo previsto y de la superficie de cubierta disponible; y si se añaden baterías, que aumentan la autonomía y también el coste. La orientación e inclinación de la cubierta condicionan el rendimiento, razón para pensarlo en proyecto.

Agua caliente sanitaria

La normativa exige un aporte de energía renovable para el agua caliente. Hay dos vías principales hoy:

Aerotermia, que produce el agua caliente además de climatizar, integrando esta función en el mismo equipo. Es la solución más habitual cuando ya hay aerotermia.

Solar térmica, paneles específicos que calientan agua directamente con el sol. Fue la solución dominante durante años; hoy, con la aerotermia cubriendo esta función y la fotovoltaica aportando electricidad renovable, ha perdido protagonismo en muchos proyectos, aunque sigue siendo válida.

La tendencia actual en vivienda unifamiliar es concentrar en aerotermia más fotovoltaica, por simplicidad y por rendimiento del conjunto.

Cómo se combinan: la casa toda eléctrica

El esquema que se ha vuelto estándar en construcción eficiente:

  • Envolvente muy buena que reduce la demanda al mínimo.
  • Aerotermia para calefacción, refrigeración y agua caliente.
  • Suelo radiante para un confort uniforme a baja temperatura.
  • Ventilación con recuperación de calor para el aire.
  • Fotovoltaica para generar parte de la electricidad que todo eso consume.

El resultado es una casa sin gas, con una sola energía (electricidad), parte de ella generada en la propia cubierta, y con un consumo muy bajo gracias a la envolvente. Es hacia donde va la vivienda unifamiliar de calidad.

El orden de decisión, en la práctica

  1. Envolvente primero. No se negocia. Es la base de que todo lo demás sea pequeño y barato de operar.
  2. Sistema de climatización y ACS: aerotermia, dimensionada para la demanda ya reducida.
  3. Sistema de emisión: suelo radiante u otro, según confort y presupuesto.
  4. Ventilación con recuperación.
  5. Generación renovable: fotovoltaica, dimensionada al consumo real.

Decidir en este orden evita el error más caro: sobredimensionar máquinas para tapar una envolvente pobre. Con la envolvente bien resuelta, las instalaciones pueden ser más modestas, más baratas de instalar y de mantener, y aun así la casa consume poco.

Lo que hay que prever en proyecto

Aunque no se instale todo de inicio, dejar previsto cuesta poco y ahorra mucho:

  • Ubicación de la unidad exterior de aerotermia, cuidando estética y ruido.
  • Refuerzos, orientación y pasos de cable para la fotovoltaica en cubierta.
  • Espacio para la unidad de ventilación y sus conductos.
  • Cuarto de instalaciones con sitio suficiente.

Prever es barato; añadir después, caro. Como en casi todo lo que tiene que ver con las tripas de la casa.

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