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Envejecer en casa: diseñar una vivienda accesible de una planta

Prever la accesibilidad en proyecto cuesta poco y cambia el futuro de la casa. Qué decisiones tomar ahora para no tener que mudarse después.

3 min de lectura

Interior de vivienda de una planta con pasillo amplio y puerta corredera de gran ancho, pavimento continuo sin resaltes, luz natural abundante y acabados cálidos

Casi nadie construye su casa pensando en tener ochenta años. Y casi todo el mundo, si la construye bien, va a vivir en ella con ochenta años.

La diferencia entre una casa que acompaña y una que expulsa se decide en proyecto, con decisiones que ahora cuestan muy poco y que después son obras.

Por qué merece la pena ahora

Adaptar una casa existente significa levantar pavimento, mover tabiques, rehacer un baño y a veces instalar un aparato elevador. Es caro, es molesto y hay cosas que directamente no se pueden resolver: un pasillo de 90 centímetros no se ensancha sin tocar la estructura.

Prever lo mismo en proyecto tiene un sobrecoste marginal, porque casi todo consiste en decidir dimensiones, no en añadir elementos.

Y no es solo una cuestión de edad. Una lesión temporal, una operación de rodilla, un carrito de bebé o un familiar mayor que viene a pasar un tiempo son situaciones que llegan mucho antes.

Las decisiones que valen la pena

Sin escalones, dentro y fuera. Entrada enrasada o con rampa suave, y umbrales interiores y hacia terraza sin resalte. Es el punto que más condiciona todo lo demás.

Anchos generosos. Pasillos y puertas dimensionados para que pase una silla de ruedas con holgura. Como referencia, las puertas de paso estándar de 72 centímetros se quedan cortas; subir a 80 o 90 no encarece prácticamente nada en obra nueva y cambia el uso.

Un dormitorio y un baño completo en planta baja. Aunque la casa tenga dos plantas, esto permite que la vivienda siga siendo habitable en un solo nivel. Es la medida más eficaz de todas y no obliga a renunciar a nada hoy: ese dormitorio funciona mientras tanto como habitación de invitados o despacho.

Baño pensado. Ducha enrasada sin plato ni bordillo, espacio de giro suficiente, y refuerzos en el trasdós del tabique junto a inodoro y ducha para poder anclar barras el día que hagan falta. Poner los refuerzos ahora cuesta casi nada; ponerlos después implica abrir la pared alicatada.

Interruptores y enchufes a altura cómoda, ni demasiado bajos ni demasiado altos.

Buena iluminación, especialmente en circulaciones, escalera y baño. La vista pierde sensibilidad con los años y muchas caídas domésticas tienen que ver con ver poco.

Pavimento antideslizante, sobre todo en baño, cocina y exterior.

Si la casa tiene dos plantas

Hay dos previsiones que conviene tomar aunque hoy no se necesiten:

Escalera cómoda y con espacio. Peldaños de huella generosa, contrahuella moderada, pasamanos continuo a ambos lados y, si es posible, un ancho que permita instalar una silla salvaescaleras en el futuro sin bloquear el paso.

Hueco reservado para ascensor. Dos armarios superpuestos, uno en cada planta, alineados y con la estructura ya prevista. Mientras no haga falta, son armarios. El día que haga falta, es una obra acotada en lugar de una reforma integral.

Lo que no hay que hacer

Convertir la casa en una vivienda hospitalaria. Nada de lo anterior tiene por qué verse. Una ducha enrasada es hoy la solución más habitual y más elegante; un pasillo ancho se percibe como generoso, no como sanitario; unos refuerzos en el tabique no se ven.

La accesibilidad bien proyectada no se nota. Solo se nota su ausencia, y se nota tarde.

El caso de la vivienda de una planta

Si la normativa y la parcela lo permiten, una vivienda de una sola planta resuelve la mayor parte de esto de partida. Es la razón principal por la que mucha gente la elige, incluso sabiendo que ocupa más parcela y que suele salir algo más cara por metro cuadrado.

Vale la pena valorarlo con calma, cruzándolo con lo que permite tu ficha urbanística y con cuánto exterior quieres conservar.

La pregunta que resume

Cuando el arquitecto presente la propuesta, hazte una sola pregunta: si mañana alguien de esta casa no pudiera subir escaleras durante seis meses, ¿podría seguir viviendo aquí?

Si la respuesta es no, merece la pena ver qué haría falta para que fuera sí. Casi siempre son ajustes pequeños en fase de proyecto. Casi nunca lo son después.

¿Pensando en construir tu casa?

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