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Espacios exteriores: porche, terraza y patio como parte del programa

El exterior no es lo que sobra alrededor de la casa. Cómo proyectarlo desde el principio para que se use de verdad todo el año.

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Porche cubierto de vivienda unifamiliar mediterránea con mesa de comedor exterior, pavimento continuo claro y vegetación autóctona en jardín

En la mayoría de proyectos el exterior se decide al final, cuando la casa ya está dibujada, y consiste en repartir lo que ha quedado libre. El resultado suele ser un jardín que se usa dos meses al año y una terraza donde no se puede estar.

En este clima el exterior puede ser la parte más habitada de la casa durante buena parte del año. Merece proyectarse con la misma atención que el salón.

Tres tipos con funciones distintas

El porche. Espacio cubierto adosado a la casa, con acceso directo desde el interior. Es el más versátil de los tres: da sombra en verano, protege de la lluvia y permite tener la puerta abierta. Un porche bien orientado a sur y bien dimensionado hace que la casa se use hacia fuera desde primavera hasta bien entrado el otoño.

La terraza. Descubierta, para el sol de las estaciones intermedias. Funciona bien en invierno al mediodía y en primavera; en verano, sin sombra, no se usa.

El patio. Espacio exterior rodeado o abrazado por la construcción. Aporta luz y ventilación al interior, ofrece privacidad total y genera un microclima más templado que el jardín abierto. En parcelas estrechas o entre medianeras suele ser la mejor solución.

Lo ideal no es elegir uno, sino tener al menos dos con orientaciones distintas, para poder estar fuera en distintos momentos del día y del año.

El error de dimensión

Un porche de dos metros de fondo no sirve para comer. Con una mesa y sillas hacen falta del orden de tres metros para que alguien pueda pasar por detrás de quien está sentado.

Merece la pena dibujar el mobiliario real (mesa, sillas, tumbonas) sobre el plano antes de fijar las dimensiones. Es el mismo ejercicio que se hace con la cocina y que casi nunca se hace con el exterior, y explica por qué tantas terrazas acaban vacías.

La sombra hay que proyectarla

Un porche orientado a sur con un voladizo bien dimensionado da sombra en verano y deja entrar el sol en invierno, por la diferencia de altura solar entre estaciones. Es la solución más elegante porque funciona sola, sin mecanismos.

A oeste no funciona: el sol de tarde entra bajo y por debajo de cualquier voladizo. Ahí hacen falta elementos verticales (lamas, celosía, vegetación de hoja caduca) o asumir que ese espacio se usa por la mañana.

Y la vegetación merece una mención aparte: un árbol de hoja caduca bien colocado da sombra en verano y deja pasar el sol en invierno. Tarda unos años en hacer su trabajo, así que conviene plantarlo pronto.

La continuidad interior-exterior

Lo que hace que un exterior se use no es su tamaño, es su facilidad de acceso. Dos detalles con efecto desproporcionado:

Que no haya escalón. Un umbral enrasado entre interior y exterior hace que el espacio de fuera se perciba como una prolongación de la casa. Un escalón de veinte centímetros lo convierte en otro sitio al que hay que ir. Técnicamente es resoluble con un buen diseño del encuentro y del drenaje, y hay que decidirlo en proyecto.

Que la cocina esté cerca. Si comer fuera implica cruzar toda la casa con las bandejas, se come fuera tres veces al año. La proximidad entre cocina y espacio exterior de comer es lo que determina si se usa.

Lo que hay que resolver en proyecto

Aunque el exterior parezca menos técnico, tiene decisiones que no se improvisan:

  • Pavimento antideslizante, resistente a heladas y que no se caliente en exceso al sol.
  • Drenaje y pendientes, para que el agua se aleje de la fachada.
  • Iluminación exterior, con sus circuitos previstos. Añadir un punto de luz después implica levantar pavimento.
  • Tomas de corriente y de agua en el exterior. Baratísimas ahora, molestas después.
  • Preinstalaciones de lo que quizá venga más adelante: riego, piscina, cocina exterior. Dejar el tubo pasado cuesta poco.

El almacenaje exterior

Herramientas, muebles de jardín en invierno, bicicletas, la manguera. Si no hay un sitio previsto, acaban en el porche a la vista o dentro de la casa.

Un armario exterior o un cuarto pequeño resuelve el problema y suele ser barato si se prevé desde el principio.

Cómo llevarlo a la primera reunión

Cuando definas el programa de la casa, incluye el exterior en la misma lista: qué espacios quieres fuera, para qué, y en qué momento del día los imaginas usando. Con eso el arquitecto puede colocar la casa en la parcela pensando en el exterior desde el primer trazo, en lugar de resolverlo con lo que sobre.

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